pablo federico nus

filosofia medieval (cuarta parte) San Agustin
24 Jul 2009 - 04:28:09

San Agustín

La vida

 

De los Padres latinos en primer lugar hay que tener en cuenta que tienen menos importancia que los Padres griegos desde el punto de vista filosófico. La razón es clara, en primer lugar entre los romanos el latín tienen una importancia para la Filosofía casi nula, pues para ellos lo importante es el Derecho. Cuando estos Padres se enfrentan a la Filosofía sólo lo hacen con ocasión a las herejías.

Ahora bien, entre estos Padres la síntesis de todos ellos es sanAgustín, es decir no es original sino que conoce todo lo anterior y lo sintetiza y sistematiza. Hay que ver a san Agustín como la síntesis.

Pero en san Agustín lo primero que hay que tener en cuenta es que es imposible separar su obra y su vida. En su obra no hace más que rescribir su vida. Quien no conoce la vida de san Agustín no llega a conocer su obra. La vivencia de su conversión penetra su doctrina, es preciso saber interpretar todos los tratados doctrinales a la luz de esta experiencia.

La fuente principal para conocer su experiencia de conversión son Las Confesiones. Pero no son una autobiografía. De hecho, de hechos importantes de su vida no dice nada (la ordenación de presbítero, obispo, la vida monástica...). Son un conjunto de reflexiones, y teológicas, sobre algunos datos de su vida. Es hacer una Teología a partir de la experiencia vivida, una especie de lectio divina (es decir leer a Dios a través de la propia vida), ser sensible a los datos de Dios a través de la vida. ¿Cómo Dios habla a través de la vida? Por eso lo propone a sus fieles para que hagan lo mismo: ver a Dios en los acontecimientos de la vida. Es el obispo que reflexiona sobre su pasado y quiere hacer reflexionar a sus fieles.

Nace en el año 354 en Tagaste, en Numidia, provincia romana de Cartago, en el norte de África (hoy Argelia). Su padre Patricio era pagano y su madre Mónica era cristiana. Realiza sus primeros estudios en Tagaste. 

 La obra

Las fuentes más importantes para conocer las obras de san Agustín están en primer lugar en su obra Retractationes. En ella al final de su vida analiza una por una las obras que ha escrito. es clave para conocer su pensamiento. San Agustín en otra obra dice “a lo largo de mi larga vida, no todo tiene el mismo valor; corregir donde mee quivoqué...”

De san Agustín, entre libros pequeños, tratados, cartas, etc. tiene aproximadamente unas 1130 obras. De estas, unas 110 son realmente importantes. De estas, desde el punto de vista de la Filosofía las más importantes son las que escribe desde su conversión en el año 386 hasta su bautismo en el 387: Contra los académicos, Sobre la vida feliz, Sobre el ordenSoliloquios.Estas obras son los llamados Diálogos de Casiciaco, fundamentalmente obras filosóficas.

El segundo grupo lo forman las obras desde su bautismo hasta su ordenación sacerdotal en el año 391: Sobre la cantidad del alma, Sobre la inmortalidad del alma, Sobre el libre albedrío, Sobre el maestro, Sobre la música, Sobre la verdadera religión.Estas obras filosóficas, unas tienen forma de diálogo. No hay que extrañarse de que se incluya una obra sobre la música, pues la música era una ciencia, la ciencia de la armonía de los sonidos.

El tercer grupo son las obras desde su ordenación presbiteral hasta su ordenación episcopal en el año 396: Sobre las dos almas, Contra Fausto el maniqueo,Comentario literal al libro del Génesis, Comentario al Sermón de la Montaña o Bienaventuranzas, Sobre la materiaSobre la continencia.Casi todas estas obras es contra los maniqueos.

El cuarto grupo son las obras escritas entre su ordenación episcopal y su muerte: ConfesionesSobre la Trinidad,Sobre la ciudad de Dios, RetractacionesSobre la doctrina cristiana.

 Características generales

En cuanto a su pensamiento lo primero a considerar es que san Agustín vive dentro de la problemática que tenía planteada su época, el final del Imperio romano. Era vivir en un ambiente de inseguridad o desintegración del Imperio. Un mundo que está desapareciendo ante las invasiones. La Teología es para salvar al hombre, tratando de orientarle paral a salvación, dándole puntos de referencia, porque antes la referencia era el Imperio.

No existe ni la Filosofía ni la Teología ni Moral ni Ética, son divisiones muy posteriores (del siglo XIII en adelante).

La Sabiduría

La raíz es la inquietud, del hombre. El hombre se representa como un vacío, un hueco que busca llenarse, una ausencia que busca la presencia, una inquietud que busca el sosiego. Busca algo que colme su espíritu, su deseo, el hombre. A esto lo llama felicidad.

La búsqueda de esta felicidad (bien supremo, plenitud del hombre) la llama Filosofía. La palabra Filosofía no tiene el sentido de hoy. Por eso dice en Decivitas Dei como Aristóteles en Protéctico que “no hay ninguna otra causa para que el hombre haga Filosofía que para ser feliz”.

¿Qué es esta felicidad? La felicidad puede ser considerada desde una doble perspectiva. Primero, de aquello que buscamos, felicidad objetiva o desde el objeto, y segundo, la felicidad subjetiva, la plenitud de aquel que posee el objeto. Aquello que satisface es la felicidad objetiva, y la satisfacción es la felicidad subjetiva.

Por parte del objeto la felicidad es aquello que colma toda nuestra alma, por eso ese objeto ha de ser eterno, porque si es temporal no podría darlo porque tendría miedo a perderlo. Amar lo que se puede perder es vivir en continua zozobra. Por eso es eterno, perfecto (no le falta nada), y por eso sólo es Dios (Felicidad).

Por parte del sujeto. Recibe el nombre de sabiduría, que es la felicidad subjetiva o psicológica, lo que experimentamos cuando nuestro se rvive en plenitud. Es mucho más que un conocimiento, porque el alma es mucho más que conocimiento, es también amor, voluntad, y sabiduría es plenitud de todas las facultades del hombre. Dios es Verdad pero también es Bien y Amor. Por eso la define como “gaudium de veritate” (alegría de la verdad).

El problema para él es cómo conseguir esta sabiduría. Lal lama Filosofía. Con el buscar nos acontece lo mismo que con el preguntar, se pregunta por lo que desconocemos, como se busca lo que no tenemos, pero sólo puedo preguntar si en cierto modo conozco ya lo que pregunto. Por eso el que pregunta tiene ya la respuesta en cierto modo, sino no preguntaría. Por esto, sólo buscamos cuando a nuestra búsqueda le precede un cierto poseer lo que buscamos, o cierto saber lo que buscamos. Por ello la pregunta como la búsqueda no es una, es ya respuesta a algo anterior, que le precede. Por esto, el ignorante total no pregunta, necesita tener un cierto conocimiento.

 

Todo hombre busca ser feliz. Si buscamos la felicidad es porque ésta ya está en cierto modo presente en nosotros. ¿Qué es ese en cierto modo? Pascal cuando dice “No me buscarías si antes no me hubieses encontrado ya” se inspira en sanAgustín.

Esto es la idea clave de todo el pensamiento de san Agustín, que no es original, pues Platón ya la pone. Es el tema de la presencia de Dios en el hombre.

La idea de Dios en el hombre es un conocimiento universal y naturalmente inseparable del espíritu del hombre. Todos los hombres conocen a Dios aunque sea de forma oscura e imperfecta. Por esto todo hombre busca la felicidad. El ateismo ¿cómo puede haber? hay personas que desconocen totalmente a Dios, que lo niegan.

La causa de negar a Dios no se encuentra en Dios, sino en la propia vida. Son nuestros pecados quienes oscurecen los ojos del corazón, y no dejan sentir a Dios.

 El método agustiniano

¿Cuál es entonces el método para pasar de esa presencia oscura a una clara? Si Dios está en cierto modo en el hombre ¿cómo descubrirlo? Propone un método.

Este método para llegar a la sabiduría y conseguir la plenitud de su vida, es un análisis del hombre en cuanto búsqueda, pero no el hombre abstracto, sino el hombre concreto, que está viviendo.

Este método no es una cuestión de demostración de la sabiduría sino un análisis cada vez más profundo de lo que es el hombre. Pasa de lo menos conocido a lo más conocido, de la semilla al desarrollo. No parte de un punto cero. Lo propone en De vera religione 39, 72: “No vayas hacia afuera (no te desparrames en las cosas, no busques fuera de ti), vuélvete a ti mismo (entra en ti), en el interior del hombre habita la Verdad, y cuando encuentres que es mudable o cambiante tu naturaleza transciéndete a ti mismo, vete más allá de ti, pero acuérdate al transcenderte que eres un alma que razona, dirígete pues allí donde la luz de la razón se enciende. Mira el fundamento de tu pensar.”

 

El método no es para descubrir a Dios sino para explicitarle. Pasar de lo confuso a lo claro. es un método de la educación o platónico. Tiene  tres pasos. El primero es concentrarse sobre sí mismo o interioridad. Lo primero es separarme de las cosas externas, el recogerse; ello porque desparramarse entre las cosas lleva a la propia aniquilación. parte él de que está Dios, el hombre y el mundo exterior. El hombre creado por Dios, y por ello es imagen de Dios (que tiende por eso al modelo, como imantado); pero a la vez está orientado al mundo (es también cuerpo). sí está entre dos tendencias. Cuando vamos a las cosas (ex-tensión, que es desparramamiento, multiplicidad), se identifica con ellas, y pierde identidad. Dios es el Uno, idéntico, por eso si se identifica con Dios se identifica consigo. Conversio llama a la orientación hacia Dios y aversio la orientación hacia el mundo. Lo primero es romper con las cosas, lo segundo conocerse a sí (Sócrates), pues así uno se conoce como imagen, y luego se transciende.

El hombre. que carece de interioridad o intimidad se desparrama entre las cosas, se asemeja a ellas (somos lo que amamos). En este caso el hombre no domina y controla la naturaleza sino que es vivido por las cosas, no posee sino que es poseído. “Me desparramé de ti, anduve errante y me hice esterilidad desértica. Tierra olvidada es el hombre que se olvida de Dios.”

Este paso exige que el hombre se encuentre consigo mismo, sea sí mismo. Ese es el segundo paso. No es suficiente el recogimiento, el entrar en uno mismo; es preciso explicitar a Dios en nosotros, y ésta se realiza a través del análisis de lo que somos (en concreto del alma o conciencia). En el Libro de las Confesiones dice: “Por mi alma subiré a Ti.”

Cuando se analiza el hombre encuentra en lo más profundo de sí el deseo de felicidad (Todos los hombres desean ser felices). Esta felicida del hombre no la tiene pero la busca. Por esto sólo tenemos conciencia de nosotros mismo en función o en relación de algo distinto de nosotros. Si no hubiera un objeto que diera la felicidad no lo buscaríamos, la felicidad objetiva.

Ese análisis de la felicidad lleva al hombre a tomar conciencia de que el fundamento de su ser no está en él.

Ahora viene el tercer paso. Analiza el hombre como deseo, búsqueda de ser feliz. Pero el hombre no se puede definir ni comprender desde sí mismo, apunta siempre a más allá de él, por eso dice “transciéndete a ti mismo y busca el fundamento de tu ser”.

 

Precisamente este tercer momento, la instancia central de todo su pensamiento, pasar del hombre a Dios, ya que él explica el sentido de toda la existencia. este paso tercero nos hace vivir, buscar y preguntar.

 Latemporalidad

La primer parte, la Metafísica, va a explicitar la presencia de Dios en el ser. Lo que hace san Agustín es descubrir lo que somos, cómo nos encontramos, qué conciencia tenemos de nuestro ser. Cuando el hombre tiene conciencia de sí, lo primero de lo que tiene conciencia es de su temporalidad. Por lo mismo somos seres inseguros.

Porque el tiempo se nos presenta como cambio y alteración. No están fijos en sí mismos. El tiempo, o la temporalidad, no es más que la expresión de nuestra inseguridad en el ser o el vivir, y el hombre como todo ser creado es esencialmente temporal, caminando hacia la muerte.

El problema del tiempo es el problema de nuestro existir, ex-sistencia, fuera, no sistere. Nosotros no somos, según san Agustín, no subsistimos, sino más bien ex-sistimos; subsistir es ser fijo, apoyarse en sí, y el hombre está fuera de lo que es, fuera de lo permanente. Pero a la vez no somos pura existencia. Somos más bien consistencia (con-sistere); la consistencia requiere diferencia del sistere, distinción de aquello que es (existe en otro, es decir de Dios), pero no es total, es con el otro. Por esto el hombre como todos los seres creados no es ni puro ser ni pura nada, entre ser y nada, no es ni Dios ni pura nada esto refleja o se manifiesta en el tiempo. “Nosotros somos tiempo, y como somos así es el tiempo.”

¿Qué es el tiempo? No se lo pregunta como Aristóteles (medida del movimiento), no es algo objetivo, sino subjetivo, cómo me siento yo, no es el mismo para el joven como para el anciano.

En el tiempo encontramos tres momentos; pasado, presente y futuro. Busca con ese análisis mostrar la presencia de la eternidad (de Dios).

El futuro todavía no es, por esto el futuro más que ser es un hacia, un dirigirse hacia, una especie de distensio animae (cuando se estira mañana), me proyecto hacia.

El pasado ya no es, porque fue, pero tampoco se identifica con la nada. Hablo de él por eso. El pasado posee un determinado ser, y es la realización de lo que somos.

El presente es el porqué de toda acción. De hecho tanto el pasado como el futuro están en función del presente (es un presente que fue y que va a ser, el pasado y el futuro). El presente da sentido a ambos. Pero estan fugaz que es más un deseo que una realidad, porque cuando digo presente ya paso

Tratando de penetrar en el porqué del tiempo toma como punto de partida la medida del tiempo. Nosotros medimos el tiempo, y por esto decimos “tengo poco o mucho tiempo”. Pero medir es emitir un juicio, y presupone que para ello necesitamos un criterio que esté sobre el tiempo. Es decir no puedodecir que algo es mayor o menor que lo otro, más largo o breve sino tengo un conocimiento previo de la eternidad con lo que lo comparo; necesito una unidad de medida (una cierta presencia de la eternidad en el alma). Si no hubiese en el alma una cierta presencia de eternidad no tendríamos conciencia de que el tiempo es largo o corto.

Por esto, en consecuencia, para medir el tiempo necesitamos estar en cierto modo en la eternidad. El hombre no es exclusivamente presente. En función del presente juzgo el pasado y el futuro, y el presente está en función de la eternidad. El presente es fulgor de la eternidad, que es un instante. Sólo podemos hablar del ser en presente, y hablar de pasado y de futuro en la medida en que son presente.

En conclusión, los tres modos del tiempo en cuanto tales sólo se experimentan en el alma en cuanto los vive a la luz del presente. Comprender el tiempo es comprender el presente o la vivencia que tenemos del presente. El presente es la presencia o fulgor de la eternidad en el hombre. El tiempo es la relación de nuestro ser finito, móvil y cambiante a la eternidad inmóvil y fija.

 Presencia ontológica de Dios

En primer lugar, parte del hecho de la Creación. La Creación no es una acción que se realizó, no es algo que fue, es algo continuo, es una acción de Dios continuada, continúa creando, o manteniéndonos en el ser. es un continuo sustentarnos en la existencia.

Es un elemento clave.

La Creación no es una acción que Dios realizó en el comienzo del mundo, pasada, sino continua; crear es mantener en el ser, sostener el ser, es algo permanente, es un continuo sustentarnos en la existencia.

¿Qué es mantener? Los seres no son, la realidad, sino tendum esse (tienden a ser, ex-sistere). Ser es infinitivo, permanencia, estabilidad, pero existir tiene el sentido de negación (como ex-ministro). Ex-sistere, sistere fijo, sentado, así lo que está fijo, en movimiento, lo que no es, pero busca ser.

Toda esta concepción indica que el hombre está continuamente hacia Dios como el peso en la mano que lo hace continuamente, eso llama amor: eros más que ágape; deseo, búsqueda, como el peso de una cosa. las cosas caen por su peso, el peso las lleva a su lugar.

Por esto, comprender en plenitud las cosas, y también al hombre es comprenderlas desde Dios, es pasar del tiempo a la eternidad, comprender la presencia de Dios en el obrar de cada criatura, pero de una forma dinámica. “Dios llama a las criaturas hacia Él.” A esa atracción la llama vocación, y el hombre es respuesta. La vocación humana es respuesta a una llamada anterior.

Así que en terminología actual la Ontología es Teología, comprender al hombre es comprender que es más que el hombre. Transcenderse, buscar el fundamento de su ser. Utiliza el modelo de la imagen (Platón). SanAgustín dirá que el hombre es imagen de Dios

 El error

¿Qué es el error? es conocer pero parcial y desorientado. es un conocimiento, un conocer, pero, parcial. En cuanto conocer está la Verdad, hay algo de verdad, pero no como presencia sino como ausencia o mejor como carencia.

Si en el error no estuviese de alguna manera la verdad sería ignorancia, no error. Ignorancia es carencia de conocimiento, error es conocimiento. Pero error no es la verdad, se encuentra entre ignorancia y verdad; participa de la ignorancia porque posee algo de verdad. Error no es lo contrario de la verdad. en el error está la verdad, de cierta manera. El error es desorientación en último extremo. Presupone desorientación, una orientación, como todo abuso un uso, donde no hay orientación o uso no puede haber desorientación o abuso, la cuestión no es negar sino orientar.

El error se encuentra entre la total y absoluta orientación o la verdad, y la absoluta desorientación que es la ignorancia. Por esto el error es un conocer situado entre la ausencia y la presencia de la verdad, es el mismo análisis que en el tiempo; el tiempo y el error van juntos.

El problema del hombre es el ordenar su mente, ordenarla en función de la verdad. Por eso es una orientación, encontrar el verdadero camino; y ahí viene la encarnación, Cristo camino.

Pero ¿dónde radica el error? ¿Por qué estamos desorientados? En primer lugar porque el error es una carencia de juicio o un enjuiciar desorientado, porque los criterios por los que orientamos nuestro pensar son falsos criterios. Tenían que manifestar la luz de la verdad, pero si son falsos dan una apariencia de verdad. En consecuencia, el origen del error es la desorientación del alma, y el desorden del alma o de la mente es el pecado.

Error es la enfermedad de la mente. El primer efecto de la enfermedad es el error. Por eso sólo está curado quien tiene conciencia de la enfermedad. Si no tiene conciencia del error no buscará la verdad. Hoy, todo son opiniones, y por eso nadie busca.

 Filosofía de la historia

Un segundo aspecto del pensamiento de san Agustín es la Filosofía de la Historia, lo anterior era la Filosofía de la persona o el individuo. Pero la persona no vive sola sino en sociedad.

Hay dos obras claves, las Confesiones sobre la persona y la Ciudad de Dios sobre la sociedad. En las Confesiones analiza la fenomenología de la persona humana (la inquietud, el error, la temporalidad) y se pregunta el porqué. Por eso pasa en las Confesiones de la fenomenología a la Metafísica, de la experiencia al porqué de esa experiencia.

En la Ciudad de Dios hace lo mismo pero respecto a la sociedad. En primer lugar hace la fenomenología de los comportamientos sociales. Ve en primer lugar que hay guerras, luchas por el poder, en segundo lugar que hay guerras y luchas por el tener o la riqueza, y en tercer lugar guerras y luchas por el ser más, por tener fama, el ser. Luego hace una metafísica de estos comportamiento o se pregunta el porqué de ellos.

Al preguntarse sobre las causas de por qué las sociedades buscan el poder, el tener y la fama, encuentra dos tendencias, y esto porque la vida humana y la social es ante todo tendencia, deseo o búsqueda. Pero es doble, unas van hacia el mal (diríamos), fundamentarse en sí o en las cosas, otras orientadas a buscar eso en Dios de tal manera que esos dos amores van a ser el egoísmo o la caridad (eros y ágape).

Estos dos amores constituyen la dinámica de toda la Historia. Todo lo que se hace en la Historia, en la sociedad, se hace movido por esos dos amores. “Dos amores fundaron dos ciudades, el amor propio la ciudad terrena, el amor de Dios la ciudad del Cielo. La primera se gloría en sí misma y la segunda se gloría en Dios” (De civitate Dei 14, 28). detrçás de ambas tendencias existe siempre la búsqueda de la felicidad. Esta felicidad se puede buscar en Dios, o en los bienes o en el poder o en la fama...

Por consiguiente, la Historia tiene una dinámica, es un caminar. No es un eterno retorno, como en los griegos. Tiene un origen y un fin. El origen está en la Creación, el término el último día, el fin del mundo. A este progreso de la Historia llama cursus tempore. Este caminar de la Historia no es un absurdo, tiene sentido; es Dios quien la dirige y ordena. Existe un proyecto en Dios, por eso la Historia deja de ser algo cerrado, como para los paganos. “Rotos los círculos que llevan al alma a retornar sobre sí misma...” La Historia es un progreso espiritual, la humanidad realiza un progreso hacia Dios.

 

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