26 Jun 2009 - 00:09:40
Cuando el Papa Pablo VI pidió a Thomas Merton en 1967 que escribiera una carta abierta al mundo sobre la vida de conversión el formulo lo siguiente:
“Hermano mío, quizás en mi soledad he llegado a ser, por decirlo así, un explorador para ti, un buscador en ámbitos que tu no puedes visitar. (...) me han invitado a explorar una región desértica del corazón del hombre en la que ya no bastan explicaciones y en la que uno aprende que solo la experiencia cuenta. (...) y en esa región he aprendido que solo puede conocer la esperanza aquel que ha vivido la desesperación. Esto es lo que ha dicho el lenguaje cristiano en otras palabras menos escuetas. Pero el lenguaje del cristiano ha sido tan mal usado que a veces se desconfía de el: No sabemos si detrás de la palabra “cruz” esta la experiencia de la misericordia y salvación o solo la amenaza del castigo. Si mi palabra significa algo para ti, puedo decirte que he experimentado la cruz como misericordia y no como crueldad, como verdad y no como decepción; que la nueva y la verdad del amor de Jesús es, efectivamente, la verdadera buena nueva, pero en nuestros tiempos habla en lugares extraños. Y tal vez hable mas en ti que en mi. Y tal vez cristo este mas cerca de ti que de mi.”
En la vida de Thomas Merton (1915-1968) podemos encontrar un episodio hermoso que ilumina el proceso de conversión:
“En louisville, en la esquina de walnut, en medio del barrio comercial, de repente me abrumo la idea de que amaba a toda la gente, de que todos eran míos y yo de ellos, de que no podíamos ser extraños uno a los otros aunque nos desconociéramos por completo. Fue como despertar de un sueño de separación, de falso aislamiento en un mundo especial, el mundo de la renuncia y la supuesta santidad. No es que cuestione la realidad de mi vocación, ni de mi vida monástica: pero el concepto de separación del mundo que tenemos en el monasterio se presenta con demasiada facilidad como una completa ilusión: la ilusión de que haciendo votos llegamos a ser seudo Ángeles, hombres espirituales”
Lo que Thomas Merton comprendió en aquel momento era que su vida d monje no podía ser una vida de renuncia, aislamiento y penitencia individual; De algún modo tenia que estar conectado al mundo exterior. Esta experiencia lo llevo a estar abierto a los sufrimientos, los problemas y las necesidades del mundo y preocuparse por ellos.
Algunos años después del episodio de louisville, Merton escribió que su vida monástica no era una huida del mundo. Aquí lo afirma:
“a través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bombardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima (...) también digo SI a todos los hombres de buena voluntad que son mis hermanos y hermanas en el mundo”
“Hermano mío, quizás en mi soledad he llegado a ser, por decirlo así, un explorador para ti, un buscador en ámbitos que tu no puedes visitar. (...) me han invitado a explorar una región desértica del corazón del hombre en la que ya no bastan explicaciones y en la que uno aprende que solo la experiencia cuenta. (...) y en esa región he aprendido que solo puede conocer la esperanza aquel que ha vivido la desesperación. Esto es lo que ha dicho el lenguaje cristiano en otras palabras menos escuetas. Pero el lenguaje del cristiano ha sido tan mal usado que a veces se desconfía de el: No sabemos si detrás de la palabra “cruz” esta la experiencia de la misericordia y salvación o solo la amenaza del castigo. Si mi palabra significa algo para ti, puedo decirte que he experimentado la cruz como misericordia y no como crueldad, como verdad y no como decepción; que la nueva y la verdad del amor de Jesús es, efectivamente, la verdadera buena nueva, pero en nuestros tiempos habla en lugares extraños. Y tal vez hable mas en ti que en mi. Y tal vez cristo este mas cerca de ti que de mi.”
En la vida de Thomas Merton (1915-1968) podemos encontrar un episodio hermoso que ilumina el proceso de conversión:
“En louisville, en la esquina de walnut, en medio del barrio comercial, de repente me abrumo la idea de que amaba a toda la gente, de que todos eran míos y yo de ellos, de que no podíamos ser extraños uno a los otros aunque nos desconociéramos por completo. Fue como despertar de un sueño de separación, de falso aislamiento en un mundo especial, el mundo de la renuncia y la supuesta santidad. No es que cuestione la realidad de mi vocación, ni de mi vida monástica: pero el concepto de separación del mundo que tenemos en el monasterio se presenta con demasiada facilidad como una completa ilusión: la ilusión de que haciendo votos llegamos a ser seudo Ángeles, hombres espirituales”
Lo que Thomas Merton comprendió en aquel momento era que su vida d monje no podía ser una vida de renuncia, aislamiento y penitencia individual; De algún modo tenia que estar conectado al mundo exterior. Esta experiencia lo llevo a estar abierto a los sufrimientos, los problemas y las necesidades del mundo y preocuparse por ellos.
Algunos años después del episodio de louisville, Merton escribió que su vida monástica no era una huida del mundo. Aquí lo afirma:
“a través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bombardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima (...) también digo SI a todos los hombres de buena voluntad que son mis hermanos y hermanas en el mundo”






Sindicación
26/07/2010 @ 23:16:10
por replica rolex
replica bags coach handbags ...
26/07/2010 @ 22:16:14
por vuitton
replica bags coach handbagsstyle ...
26/07/2010 @ 22:15:32
por wallets
replica bags coach handbags ...
26/07/2010 @ 22:14:53
por wallets
Replica HandbagsFake handbagsgucci ...
24/07/2010 @ 10:39:15
por fake handbags